Escuela sindical Rosa Luxemburgo

Parceiro: 
ICAL

Contextos

Los movimientos sociales emergentes se han caracterizado por cuestionar el orden existente, expresado en la crítica sostenida al  modelo de desarrollo  neoliberal. Durante el año emergieron con fuerza  grupos que visibilizaron sus demandas en la sociedad chilena. Los  ecologistas que  levantaron sus reivindicaciones defendiendo la Patagonia contra la transnacional Endesa, y que medularmente cuestionan la matriz energética depredadora del ambiente,  poniendo  el acento en un modelo de desarrollo no sustentable, además se expresaron conflictos ambientales locales contra las termoeléctricas; las minorías sexuales, que intentan desbordar la institucionalización de la discriminación, buscando el reconocimientos de sus derechos en un cuestionamiento a la  democracia; los pobladores que se organizan para luchar por el derecho a obtener una vivienda digna; los estudiantes que demandan que la educación sea pública, un derecho, y que el estado asegure su calidad y gratuidad. Es este grupo el que  logra constituirse en  un gran movimiento por la educación que se extiende por más de seis meses. Solamente los ciudadanos organizados, las organizaciones populares y de estudiantes han sido capaces de develar las tramas ocultas de nuestro orden social.

Los  movimientos “Se constituyen en importantes señales de que  una nueva era de conflictos sociales mundializados serán el rasgo constitutivo de este nuevo siglo XXI que se inicia” (Antunes: 2005) Además son nuevas formas de confrontación social contra lo lógica de la des- socialización anunciada por los teóricos sociales, donde la fragmentación, la incertidumbre y la exacerbación del individualismo, sería el futuro  de las nuevas generaciones, el “fin de la historia” Pero a pesar de este sombrío futuro anunciado desde la teoría, las luchas se incrementarán, politizando el espacio social.

Los estudiantes  han sido capaces de levantar sus demandas particulares como una demanda universal a la sociedad, al todo social. Esta dialéctica visibiliza el problema estructural de la educación chilena y plantea la contradicción entre el discurso socializador de la democracia: la  igualdad, que se estrella con la desigualdad  estructural del neoliberalismo. El movimiento por el derecho a la  educación,  interpela el rol subsidiario del estado y la premisa principal: “el mercado mejorará la educación: más acceso y más calidad”, donde  el sistema educativo chileno aparece con grave déficit de calidad y altamente segregado, es un sistema donde la efectividad se reduce  a la distinción social. (Bourdieu)

La derecha y sus aliados reales, están interesados en seguir   colonizando lo público y a las nuevas generaciones con el valor de lo privado y mercantil, sus herramientas siguen siendo la educación, los medios de comunicación y el consumismo.

La igualdad, como principio fundante de derechos en la democracia tiene asociado  la distribución y el reparto con equidad,  discursos en que fueron socializados la  generación de jóvenes que hoy luchan. “Más educación para más gente lleva a mayores exigencias sociales, ya que generalmente las personas con más educación de verdad, tienden a entender mejor lo que pasa, a cuestionar lo “supuestamente incuestionable” (lo natural) y a demandar más justicia, igualdad y derechos” (Redondo: 2011)

El cuestionamiento de la institucionalidad política, y la desconfianza expresada en  sus representantes,  poder ejecutivo y legislativo evidencia una crítica a la democracia representativa. Agosto marca un momento crítico para las evaluaciones de las instituciones del estado y la clase política en general. No sólo los niveles de aprobación del ejecutivo son los más bajos desde que comenzó a aplicarse está encuesta  (marzo de 2006) sino también los resultados para las coaliciones políticas y el Congreso marcan niveles que apuntan al profundo desencuentro que se ha producido entre la ciudadanía y las instituciones de la política chilena. (ADIMARK: 2011)

En el mes de Agosto un 27% aprobó la gestión del presidente Piñera y un 68% la desaprobó, siendo el peor resultado en esta serie que cubre los 18 meses de gestión de gobierno. Por su parte, el gobierno muestra niveles de desaprobación un tanto mayores que los del presidente. En agosto, un 25% aprueba cómo el gobierno desarrolló su labor y un 70% lo desaprobó.

La desaprobación hacia la gestión de la Concertación alcanzó un 71% y sólo un 17% de aprobación, mientras que la Coalición por el Cambio obtuvo un 22% de aprobación y una desaprobación de 66%.

El Senado también obtiene los peores resultados de esta serie. Un 24% aprueba su gestión y un 60% la desaprueba. En tanto la Cámara de Diputados obtiene un 20% de aprobación y un 64% de desaprobación. (ADIMARK: 2011) 

Uno de los elementos determinantes del movimiento estudiantil es la legitimidad alcanzada, relevante para entender su extensión en el tiempo, logrando una aprobación de sus demandas del 79% en el mes de septiembre (ADIMARK). La capacidad de  poder negociador que han  ejercido frente a la institucionalidad política, se construye y arranca de lo colectivo, como recuperación de lo social y lo público. Cada una de las acciones colectivas realizadas ha buscado esta legitimidad.

Siendo la equidad social  una condición para la cohesión social, para el proyecto país,  esta remite a la justicia social en las normas de organización y de distribución de la riqueza en una sociedad. El movimiento por la educación da cuenta  de  esta profunda desigualdad social, pues  Chile, según el último informe de la OCDE  es el país más desigual, donde el decil más rico gana 27  veces más que el decil más pobre, el índice de Gini   del país bordea los 0.5.

Chile sigue siendo uno de los países con peor distribución del ingreso. Con un crecimiento  país de 6.5 este año,  que no ha bastado para resolver el problema de equidad, así que entre el año 2000 y 2006 el cien por ciento del crecimiento económico se lo llevo el diez por ciento más rico del país. El informe de la OCDE demuestra que para romper con la inequidad no basta simplemente con crear puestos de trabajo, como lo han planteado algunos sectores políticos, sino que se hace urgente fortalecer el rol del  sindicalismo, la negociación colectiva y el derecho efectivo a huelga, esto se logrará intensificando la lucha política           y social en perspectiva de un movimiento social ampliado.

Es en este contexto que el proyecto de la Escuela Sindical ICAL, para aportar de manera más eficiente al movimiento popular, desbordará la Escuela al territorio, lo que implica descentralizar la propuesta, propiciando el encuentro de una mayor cantidad de actores que la problematizan  y  reflexionan apropiándose del espacio para sus luchas y demandas. El territorio aparece en la inmediatez como lo común a la  diversidad  que proponemos integrar. El sistema social principalmente el modelo de desarrollo, aparece como la globalidad que afecta a todos.

El movimiento social ampliado requiere que confluyan en él la diversidad  de actores, desbordando sus particularidades  a un movimiento por la igualdad y justicia social, contra el neoliberalismo. Los trabajadores y sus organizaciones tienen la experiencia necesaria y  unidos a otros actores y sus  redes podrán  dar luchas políticas más significativas.

2.- Objetivos de la Escuela 2012.

Fin o misión de la Escuela.

Mejorar las capacidades organizacionales y articulación sociopolítica del movimiento popular chileno, de forma que les permita reconocerse y ser reconocido como un actor  relevante a nivel nacional,  aportando a la construcción de una sociedad más justa y democrática,  alternativa al neoliberalismo.

Objetivo General:

Desarrollar un modelo de trabajo formativo, teórico práctico con organizaciones sindicales  que, mediante la Educación Popular, generen capacidades de comprensión crítica y de un saber hacer transformador en la sociedad neoliberal, potenciando las redes, la acción colectiva y luchas locales.

 Objetivos específicos:

  • Formar 60 dirigentes  sindicales y trabajadores en el curso de 10 meses.
  • Fortalecer la organización territorial sindical y social, donde se lleva a cabo la Escuela, potenciándola como motor de actividades y encuentros, apoyando la generación de  redes locales y territoriales en los sectores donde se desarrolla el proyecto.
  • Ejecutar, en el plazo de 10 meses, 4 experiencias políticas de tipo socioeducativo y transformador (Réplicas) en el marco de la Escuela Sindical.
  • Difundir, a través del formato de  Cartillas Laborales, 2 investigaciones que se realizarán en el ámbito del trabajo de las transnacionales en el país, su impacto en la sociedad chilena, en el medio ambiente, en las comunidades y en el trabajo.
  • Realizar una investigación que nos permita explorar la conformación de la identidad de los trabajadores a partir del impacto de la flexibilidad laboral en sus vidas.

Actividades centrales.

Objetivo.1:

  • Diseño Malla curricular.
  • Contacto profesores.
  • Contacto y convenio con organizaciones sindicales.
  • Desarrollo de Jornadas de Formación.
  • Informes de gestión de la Escuela.
  • Difusión de la Escuela.

Objetivo 2:

  • Generación de redes territoriales
  • Actividades ampliadas a la comunidad
  • Identificación de conflictos locales 

Objetivo 3

  • Acompañamiento de Réplicas.
  • Sistematización de Réplicas.
  • Informes de Gestión de la Escuela

Objetivo 4:

  • Investigaciones descriptivas del quehacer de las empresas transnacionales en Chile, en perspectiva de dar cuenta del modelo de desarrollo neoliberal, sus límites y contradicciones.  que posibilite  diseño de nuevas estrategias sindicales.
  • Edición, impresión y distribución de 2 cartillas laborales en el ámbito de la transnacionalización de la economía

Objetivo 5:

  • Investigación  que nos permita explorar la conformación de la identidad de los trabajadores a partir del impacto del dispositivo de dominación de la flexibilidad laboral en sus vidas.
  •  Edición,  e Impresión de la Investigación realizada.

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